La Fenomenología como recurso para la investigación en Comunicación Visual

Columna de Francisco Del Despósito, Director de Pregrado mención Diseño de Ambientes & Objetos, Diseño Gráfico Concepción.

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 “Recibimos mayor esclarecimiento del lenguaje vulgar que del pensamiento científico, el hombre no pensador esta más atento a lo decisivo”. Ortega [1]

Ciertamente esta frase nos lleva a pensar acerca de la importancia y aporte que pueden tener las ideas o pensamientos del hombre – receptor ante un determinado mensaje –  estímulo.

Como comunicadores visuales debemos ser capaces de valorar, entender e interpretar  la forma como nuestros receptores  perciben  el mundo en el cual actúan, ya que ello nos permitirá desarrollar mensajes de forma estratégica y más efectiva.

En toda disciplina es fundamental el aporte que hace la investigación para construir teorías y modelos que fundamenten determinada área del conocimiento y la comunicación visual no es la excepción.

Por esto y dado que el objeto fundamental de estudio en comunicación es el hombre, el Paradigma Interpretativo es una herramienta fundamental para el desarrollo de investigación, específicamente la Fenomenología como recurso para la investigación en Comunicación Visual.

Interpretar deseos, gestos, actitudes, formas, datos, estilos de vida entre otros.

Desde la aparición de la Hermenéutica como corriente filosófica se establecen las bases fundamentales que estructuran el proceso de comprensión de los significados mediante la interpretación.

Como especialista en Comunicación Visual pretendo establecer la relación existente entre el planteamiento anterior, que en síntesis es un Paradigma de Investigación en las Ciencias Sociales y la Comunicación Visual una disciplina eminentemente social, porque involucra tanto  al sujeto como al objeto en el proceso de diseño.

Sujeto, objeto y experiencia son componentes relevantes de este proceso, ya que la experiencia en su unidad de sentido integra la “historia” personal del sujeto y la anticipación del futuro que este realiza mediante el acto de proyectar un objeto de diseño.

Así lo plantea Weber, exponente de la Escuela Idealista, el Paradigma Interpretativo, dice, “surge como una configuración de los distintos significados que las personas le dan a las situaciones en las cuales se encuentran” [2] , es decir su realidad social que en definitiva esta conformada por los marcos de referencia o contexto social.

De esta forma diseñador – comunicador, receptor – cliente y todos los demás sujetos que forman parte en el proceso de diseño son actores que se mueven dentro de este contexto social que bien puede denominarse mercado.

Siguiendo las huellas en el campo de los paradigmas llegamos al concepto de fenomenología que es “una forma en la cual se puede analizar, de un modo más adecuado, todos los acontecimientos fenoménicos del mundo” [3] y es además el punto central de este texto y nuestro aliado a la hora de investigar algunos fenómenos en el  área de la comunicación visual.

La Comunicación Visual es una disciplina social como ya dijimos, que incluye y vincula sujetos y objetos, llamaremos sujeto al hombre en su sentido genérico y objeto a las manifestaciones materiales producto de la proyección en el proceso de diseño.

Razón por la cual estos procesos de diseño tienen una fuerte carga subjetiva, es decir son procesos subjetivos y por lo tanto factibles de interpretar. 

Así en el proceso proyectual de diseño, propio de la comunicación visual,  la subjetividad del diseñador se vincula o se encuentra con la subjetividad del receptor del mensaje (consumidor, clientes, opinión pública etc) y en ese momento del encuentro de subjetividades es donde se construye la realidad, se conecta y evalúa en cierta forma el proceso y el objeto proyectado.

Entonces la  acción generada por el diseñador detona una subjetivación por parte de los otros actores del proceso porque dicha acción siempre esta sometida a interpretación, a nivel de significante, significado y referente, tal como lo plantea el triángulo semiológico [4].

Esta subjetividad individual da paso al momento de entramarse a la intersubjetividad, y en esta instancia el proceso de proyectar ya no depende de individualizaciones, sino de relaciones intersubjetivas que se establecen entre los sujetos que forman parte del contexto social.

 

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El objetivo y resultado del proceso proyectual es poder compartir un mundo a partir de la subjetividad que es siempre patrimonio individual, pero que debido al uso de códigos visuales se hace común, comunica y se comparte. Esto no es otra cosa que el objetivo básico de todo comunicador.

La importancia de la fenomenología para la investigación en comunicación visual radica entonces en que “busca conocer los significados que los individuos asignan a su experiencia”, lo relevante es aprehender como los sujetos van leyendo el mundo no sólo en el sentido estrictamente verbal del término, sino a nivel semiológico y sociológico, es decir el significado que se asigna a  determinado referente en un contexto social.

Todos los fenómenos que atañen el aspecto social del sujeto son campo de interés de la comunicación visual en la medida que estén presentes ciertos métodos, técnicas y códigos que dan un carácter visual o gráfico a esta comunicación.

La  fenomenología pone a nuestra disposición  herramientas para investigar en nuestra área de interés, generar nuevas teorías, modelos de análisis y diseño, y por que no aventurarnos y decir que posiblemente podremos establecer nuevos modelos o patrones de conducta del sujeto frente a ciertos estímulos visuales.

La Fenomenología entonces se postula como un recurso apropiado para la investigación en Comunicación Visual, reflexión que surge a partir de la observación e investigación realizada en el contexto del Magíster en Comunicación de la Universidad del Pacífico.-

Bibliografía:

Eco, Umberto; Tratado de semiótica general.

Heidegger; Martin; Filosofía, ciencia y técnica.

Lash, Scout; Sociología del posmodernismo.

Martínez, Pablo; Dossier Metodología de la Investigación.

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