Entrevista a: Sergio Majluf, Vicedecano Facultad de Diseño

Sergio MajlufSergio Majluf Jadue es Diseñador PUC, y Master en Interactive Telecommunications de NYU EEUU. Con foco profesional y académico en la intersección entre educación, tecnología y diseño, tiene una amplia experiencia en gestión educacional, donde ha dirigido y participado en proyectos de innovación, estrategia digital y diseño de interacción para instituciones chilenas y extranjeras, tanto en el ámbito público como privado. Fue responsable de la creación y por 4 años dirección del programa de pregrado en Diseño Digital en la Universidad del Desarrollo. Formó parte del equipo fundador y de implementación de iCubo UDD, iniciativa inter-disciplinaria (Diseño, Ingeniería, Economía y Negocios) que en alianza con STVP de la Universidad de Stanford, que desarrolla capacidades de innovación en estudiantes y en la universidad en general. Su trabajo e investigación profesional más reciente está centrada en las plataformas digitales de colaboración en línea, el rol disruptivo de la tecnología en la escena educacional y maker, y el efervescente mundo de los dispositivos conectados a Internet. Actualmente, Vicedecano de la Facultad de Diseño UDD, a cargo de la internacionalización, implementación y co-desarrollo del modelo educativo y plan de estudios basado en competencia, procesos de evaluación de las mismas, y el desarrollo del nuevo posgrado de la facultad.

Entrevista por Paulina Contreras

Como Vicedecano de la Facultad de Diseño fundada hace más de 17 años , ¿Cual es su visión de la evolución del la disciplina del diseño en Chile desde el año 2000 al día de hoy? ¿Cúales han sido los principales cambios y desafíos?

El conocimiento, percepción y valoración que la sociedad tiene sobre el Diseño por cierto ha cambiado mucho desde el inicio del nuevo siglo. Es una transformación que se manifiesta de muchas maneras, pero quizás una de las más potentes se puede entender como el cambio desde “el diseño agrega valor” hacia uno donde “el diseño crea valor”.

Mirando el cambio desde esa perspectiva, y entendiendo entonces el diseño como una metodología de identificación y resolución de problemas, así como de identificación y explotación de oportunidades, nuestros principales desafíos tienen que ver con cómo navegamos a integración del diseño en áreas que antes nos eran ajenas.

Cuántas veces escuchamos a los diseñadores quejarse que “se nos incorporaba sólo al final de la cadena” (literal y conceptualmente hablando) y que por entrar en la última etapa, la de ejecución formal y material, perdíamos la oportunidad real de impactar en la vida de los usuarios y también en el proceso de creación de valor. La profesión rezongaba en un ¿y cuándo tendremos la oportunidad de demostrar que podemos aportar más”… Ahora que los otros – el medio externo a la disciplina – reconocen en el diseño su enorme potencial de contribución e impacto y estamos ganándonos un puesto en la mesa, cuando diseñadores lideran grandes compañías, cuando diseñadores fundan grandes compañías, la pregunta es si ¿estamos preparados para esta nueva etapa? Y ¿Cómo seguimos siendo diseñadores, con capacidad de entender, crear, probar, construir, pero al mismo tiempo desarrollamos capacidades de liderar, gestionar, producir, e implementar?

Uno de los sellos de la Facultad de Diseño es la “Conexión con el mundo”, donde usted ha sido parte de muchas de estas iniciativas ¿Cuáles considera como principales logros en este ámbito? ¿Por qué?

Podríamos pensar que ser parte de un mundo globalizado, altamente conectado, internacional, es un logro. Pero si lo miramos como el contexto donde nosotros, y nuestros egresados se deben desenvolver, no en los próximos 10 años, sino hoy, la conexión con el mundo es en realidad, una necesidad.

Desde esa perspectiva entonces, el permanente esfuerzo de nuestra facultad por impulsar y participar en actividades de diversa índole, como las Bienales de Diseño, los intercambios estudiantiles, y la participación en redes internacionales como Cumulus y Ashoka va en la dirección de no sólo ser receptores de una realidad global, sino actores activos de esa realidad, agentes realmente conectados con el mundo, para aprender, pero también para compartir lo que hemos aprendido de otros.

Y eso por cierto que es un logro, pues en nuestras diversas participaciones internacionales, hemos aprendido por sobre todo a valorar fuertemente lo que nuestros docentes, estudiantes y colegas diseñadores en chile son capaces de hacer. Tenemos profesionales de primer nivel, y si no somos como país actores más relevantes o reconocidos aún en el mundo, tengo claro que no es por la calidad de nuestro trabajo, sino porque, sencillamente, no salimos al mundo a compartirlo. Entonces, para repetir el punto, recordemos siempre que para realmente ser parte de un mundo hiperconectado debemos ser participantes activos, contribuyentes, y no sólo espectadores y consumidores de dicho mundo, como si lo viéramos por una ventanilla de Netflix o Youtube.

Otro sello que cada vez está cobrando más fuerza en la Facultad de Diseño es la “Investigación para el desarrollo y transferencia del conocimiento”, donde usted ha apoyado activamente ¿Cuáles considera como principales logros en este ámbito? ¿Cuáles están siendo los principales desafíos para el área de investigación?.

Construir y poner en marcha un equipo que pueda articular desafíos y proyectos propios que generen impacto (y no sólo resultados) es un enorme desafío, pues no se trata de planificar y ejecutar un proyecto, sino dar vida a algo más orgánico, que en su propia gestión, planifique y ejecute sus proyectos.

En el caso particular del Área de Investigación de nuestra Facultad, creo que en muy corto tiempo hemos visto frutos e importantes logros, y eso a todos nos llena de orgullo. Porque cuando hablamos de desarrollar y transferir conocimiento, lo podemos leer en muchos niveles. En el mundo de la investigación académica por ejemplo, es frecuente ver sistemas de incentivos que encierran a los investigadores en sus temáticas al punto que quedan desconectados del contexto que les permite investigar. Ahí hay poca transferencia lateral. En nuestro caso, esto no ocurre y un ejemplo de eso es el potente y fundamental trabajo que el área ha liderado para la inclusión e implementación de temas de PI en la malla curricular.

En 2006 usted lideró la apertura de la mención Diseño Digital, la cual ha tenido un tremendo crecimiento y a la fecha se está consolidando como línea de investigación en “Diseño y Tecnologías” ¿Cuál es la importancia de la exploración tecnológica en diseño? ¿Cuáles considera los principales desafíos y oportunidades para esta línea de investigación?

Una de las motivaciones que nos impulsó a abrir la mención de Diseño Digital, hoy llamada Diseño de Interacción Digital, fue precisamente la búsqueda de un espacio de permanente exploración desde la tecnología. Como anécdota, me gusta siempre recordar que cuando armamos ese plan de estudios, no existían el iPhone (o los smartphones en general), ni la noción de diseño de aplicaciones móviles; cuando se tituló la primera generación de estudiantes, varios de ellos lo hicieron con proyectos basados en aplicaciones. Y eso da cuenta que la exploración y búsqueda por permanente aprendizaje y actualización es clave para el diseñador del siglo XXI.

Cuando trabajamos diseño y tecnología como temas conectados, obtenemos la posibilidad de explorar nuevas formas de satisfacer necesidades de las personas y también de las organizaciones. Y ese es el ADN de nuestra investigación en esta línea, la que está en dimensiones bastante concretas, como por ejemplo el desarrollo de la modalidad de proyecto de Título MediaLab, donde los estudiantes trabajan con tecnologías emergentes, explorando su uso para avanzar el conocimiento actual a partir del diseño de interfaces en ámbitos de la salud, o la fabricación digital. Lo mismo ocurre en Area IX, que es un proyecto de exploración tecnológica interdisciplinaria que co-desarrollamos con la Facultad de Ingeniería, y que se aloja en el edificio Plaza i, donde contamos con un laboratorio de última generación donde los estudiantes tienen acceso a tecnologías de software de Realidad Virtual, robótica, fabricación digital e incluso exploración con elementos bioquímicos.

Por cierto que trabajar en algo que está en permanente estado de novedad tiene también desafíos. En lo tecnológico, las herramientas y posibilidades cambian a un ritmo mayor que el que toma aprender a utilizarlas. Pero además, siendo un área disciplinar también nueva, existe el desafío de recoger y conocer marcos teóricos que deben incluso ser cuestionados con frecuencia, pues no es sólo la tecnología la que avanza, sino nuestra capacidad de imaginar qué hacer con ella.

A nivel profesional y personal usted ha liderado diversas iniciativas a nivel Facultad y UDD como son la Plataforma de Competencias, SIETE, entre otros ¿En qué consisten estas iniciativas?¿Cuál fue su principal motivación para crear y liderar estos proyectos?¿Cuáles son sus principales proyecciones?

No podemos olvidar nunca que aun cuando la Investigación, Transferencia de conocimiento, y la Vinculación con el Medio son actividades claves de la universidad, en el corazón de lo que hacemos está la enseñanza, tanto en pregrado como en el programa de posgrado que estamos desarrollando; nuestra misión se articula a partir de la educación y formación profesional. Por esta razón, la Facultad ha desarrollado por largos años diferentes estrategias y herramientas de gestión y capacitación docente que nos permitan cautelar el buen aprendizaje y obtener mejores sistemas de evaluación y retroalimentación para nuestros estudiantes.

En ese contexto, el Sistema Integrado de Evolución de la Trayectoria Estudiantil es un marco al cual tributan coordinadamente diferentes acciones, entre ellas, la Plataforma de Evaluación de Competencias. Nuestro modelo educativo se encuentra en un nivel muy avanzado respecto de la formación y evaluación de competencias si lo comparamos con los de otras carreras e incluso otras universidades, y parte de ese logro se debe a que contamos con un sistema online de evaluación y retroalimentación. A partir de esta plataforma, diseñada íntegramente en la facultad, los estudiantes reciben una retroalimentación oportuna y muy detallada de cómo son sus logros respecto de la adquisición de competencias Genéricas UDD y también específicas de Diseño UDD. Ésta herramienta ha sido ampliamente valorada por los estudiantes, y también por autoridades de nuestra institución.

También hemos tenido la oportunidad de compartir lo que estamos haciendo con otras organizaciones, tanto en Chile y como en el extranjero, pues la educación basada en Competencias es un desafío de alcance global. Con este impulso y reconocimiento, esperamos seguir avanzando en esta herramienta, para que nos entregue cada vez más y mejores indicadores de gestión académica y de aprendizaje de los estudiantes.

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