La experiencia en la resolución del diseño: Análisis comparativo entre expertos y principiantes

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Columna de Mauricio Guerrero Valenzuela , Doctor en Diseño, Fabricación y Gestión de Proyectos Industriales por la Universidad Politécnica de Valencia, Master en Diseño, Gestión y Desarrollo de Nuevos Productos por la misma Institución. Miembro permanente del Comité Científico de la Revista Rdis, de la Red Internacional de Investigación en Diseño ISSN:2254-7215. Docente de la Universidad del Desarrollo, Facultad de Diseño, Escuela de Diseño. Docente de la Universidad Tecnológica Metropolitana en las carreras de Diseño Industrial y Diseño en Comunicación Visual. Ha formado parte del Comité Técnico de “SD2016- Systems & Design: Beyond Process and Thinking”, 6th International Forum of Design as a Process, Valencia, España.

Las actividades de diseño se estructuran a partir de una serie de pasos lógicos; secuenciales; descriptivos o prescriptivos, por mencionar algunos, para resolver el problema de diseño (Nguyen y Zeng, 2010). Por lo general son trayectorias temporales de Sistemas de Trabajo donde la estructura y organización del Proceso de Diseño no siempre es el mismo. Sin embargo lo que siempre se debe tener en cuenta es el control eficiente sobre los datos de entrada desde el Sistema Exterior al problema y de la información que se genera a medida que avanza el Proceso. Este hecho finalmente repercutirá en las decisiones que se tomen en todo momento por quienes participan y forman parte del equipo de diseño.

En este sentido el rol y la experiencia de quienes participan es fundamental. En general los múltiples dominios del diseño (disciplinas participantes), reconocen la existencia de rangos y clasificaciones, no siempre bien definidas y algunas veces incompletas, asociados al nivel de experiencia de quienes participan del Proceso de Diseño lo que se evidencia en las estrategias utilizadas y en la calidad la solución. Expertos y principiantes difieren en la mirada del problema de diseño y de los pasos que realizan. Podría ser experto en un momento, y en otro principiante como lo señala Dorst (2007). En relación al nivel de conocimiento, se refiere principalmente a como procesan la información y como resuelven el problema de diseño. Como lo señala Popovic (2004), existe una considerable evidencia acerca de las diferencias entre expertos y principiantes y su clasificación es en torno al contexto educativo de acuerdo a tres niveles: principiante, intermedio y experto. Por su parte Bjorklund, (2013) los clasifica en el contexto del desarrollo de productos como novatos y expertos. En cambio Liem (2009) plantea cuatro categorías según el nivel de experiencia y ocupación: principiante, intermedio, senior y experto. En otras clasificaciones como la de Bouchard, Aousat y Duchamp (2006), se propone una clasificación a partir del grado de experiencia en el diseño de automóviles, o la de Dreyfus (2003) que plantea cinco categorías de nivel de experiencia para la resolución de problemas.

Los diferentes niveles de experiencia coinciden principalmente en que para la resolución del problema existen notorias diferencias fundamentalmente en el rendimiento, profundidad de análisis y estructuración del problema observándose en los pasos y secuencias seleccionadas, pero sobre todo en el manejo de la información y tiempo de ejecución. Por su parte Björklund (2013, citando a Ericsson y Lehmann, 1996; Ericsson y Smith, 1991), coincide en las apreciaciones respecto del factor de rendimiento superior del experto en las tareas de representación en la esfera del conocimiento, en el planteamiento del problema y en la determinación estratégica de las actividades que compondrán la estructura del proceso que llevarán adelante. Se consideran importantes, además de la experiencia, la repetición de soluciones anteriores (Cross, 2001), que en un momento al diseñador le dieron buenos resultados, muchas veces suelen ser consideradas y aplicadas nuevamente, sobre todo por los expertos, para resolver problemas similares abordando el proceso exitosamente como lo hicieron en el pasado. Popovic (2004), define al experto como “la posesión de un vasto conjunto de conocimientos, procedimientos y habilidades”, evidenciando que la participación de niveles superiores de dominio, conocimiento y experiencia tienen un manejo de la información mucho más selectiva y de índole más significativa (Björklund, 2013).

Por una parte los expertos son capaces de reconocer los principios subyacentes del problema rápidamente, centrarse en ellos y no en características superficiales como lo haría un principiante (Visser, 2009). Los principiantes, por lo general, basan su actuación en acciones procedimentales simples de nivel más bajo, sobre todo referido a la calidad de utilización de la información y de la solución básica de diseño. Los principiantes, por lo general, se centran en características superficiales, de menor alcance y menor detalle, desarrollando estructuras básicas del problema representada en modelos simples. Por su parte, los expertos aplican de mejor manera lo más significativo y relevante de la información que controlan (Visser, 2009), además de tener un buen manejo en la utilización significativa de analogías, aplicándolas en problemas que le son o han sido familiares en el pasado. Ball, Ormerod y Morley (2004) en cambio, señalan que los principiantes simplemente al no contar con mucha información previa acumulada, por lo general en la construcción de esquemas o rutinas mentales para el proceso, no son capaces de otorgar resultados de calidad en el tiempo y en acciones similares a la de los expertos. El traspaso de la experiencia acumulada del diseñador experto es relevante en los aspectos formativos del estudiante, ya que poco a poco debe comprender y aprender a dominar el conocimiento, manejo y control del diseño, principalmente sobre las actividades y acciones que debe ejecutar durante el desarrollo eficiente del Proceso de Diseño.

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