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Docente Sofía Calvo invita a repensar la moda desde el Sur con su nuevo libro Paisajes del vestir

La docente de Diseño de Moda y Gestión UDD presenta una obra que cruza sostenibilidad, identidad y cultura, proponiendo una mirada crítica y sensible sobre lo que vestimos y lo que eso comunica.

En su nuevo libro Paisajes del vestir. Nuevas narrativas desde el clóset latinoamericano, la periodista y docente de Diseño UDD, Sofía Calvo, invita a detenernos y observar lo que usamos desde una perspectiva crítica, empática y conectada con nuestra identidad.

En sus páginas el libro recorre pasado, presente y futuro del vestir para cuestionar los imaginarios dominantes de la moda —históricamente definidos desde el Norte Global— y abrir nuevas posibilidades desde Latinoamérica. A través de un lenguaje cercano, referencias, entrevistas y herramientas prácticas, la autora construye una lectura que fluye como una conversación, pero que instala preguntas urgentes sobre sostenibilidad, cultura y las formas en que habitamos nuestro propio cuerpo y territorio.

Acabas de lanzar Paisajes del vestir. ¿Cómo nace este libro y qué necesidad sentías de escribirlo hoy?

Este libro nace, inicialmente, como un proyecto de mi socia en Franca Estudio, Javiera Amengual, a la luz de los temas que rondaban nuestras conversaciones laborales y tras un viaje que hice a México en el verano de 2025. Sin embargo, por temas de la vida cotidiana, continué la posta yo y decidí recalibrar el enfoque hacia un concepto que se había convertido en parte de mi “mantra reflexivo”: la ética del paisaje.

Escribo libros porque siento la necesidad de “vaciar” esos pensamientos y reflexiones que surgen en el contexto de mi vida profesional y personal. Los libros son una especie de artefacto que encapsula esas ideas que requiero resguardar, ordenar y sistematizar.

Hablas de “nuevas narrativas desde el clóset latinoamericano”, ¿qué historias crees que no se estaban contando?

Las historias que hablan de cómo Latinoamérica ha abordado su relación con la moda desde el hacer y el vestir, y cómo esa mirada -situada, cotidiana- puede convertirse en referente para una industria que tiende a moverse en círculos y mirar solo hacia una dirección, como si fuera la única posible.

Tu trabajo mira la moda desde el Sur Global. ¿Qué cambia cuando dejamos de mirar la moda desde referentes del Norte?

Cambia la relación que tenemos con nuestros territorios: desde el que habitamos hasta el que se constituye como nuestro propio cuerpo.

Observamos la realidad desde una mirada más amorosa, cercana y llena de posibilidades, encontrando belleza en lo simple, en los detalles, incluso en ámbitos que para otros no tienen valor o simplemente se constituyen como residuos. Y en ese gesto también hay una forma de construir identidad y proyectarla hacia otros.

En tu trayectoria aparece fuerte la idea de que vestir no es superficial, sino cultural. ¿Por qué sigue costando entender eso?

Cuesta entender este aspecto porque la moda es considerada un arte menor, como señala el filósofo Emanuele Coccia, no como una industria ni como una herramienta de comunicación. En ese sentido, para muchas personas vestir es una acción irrelevante.

Pero lo curioso es que la manera en que nos vestimos es parte de la conversación pública, incluso en el mundo de la política, donde la forma en que se visten los gobernantes puede dar pie a narrativas sobre cómo se gestiona un país. Ahí es donde se hace evidente que vestir nunca ha sido un acto inocente.

¿Cómo dialoga este libro con lo que enseñas a los alumnos de la mención de Diseño de Moda y Gestión?

Dialoga de manera profunda, porque parte de esas reflexiones son el resultado de las clases que tengo con mis estudiantes, de las conversaciones que se dan con ellos y también con mis colegas.

Para mí, escribir es un ejercicio colectivo, justamente porque se nutre de múltiples estímulos. Y el aula es un espacio para crear conocimiento, hacernos preguntas, no solo transmitir información. Ese es el espíritu de mis clases.

¿Qué te interesa transmitir a tus estudiantes sobre el rol del diseño en la sociedad?

Me interesa que entiendan el rol fundamental que tienen en la sociedad y, por lo tanto, la responsabilidad profesional y personal que ello implica.

Por ejemplo, el 80% del impacto ambiental de un producto se define en su etapa de diseño; pero, además, el diseño tiene la capacidad de hacer visible a quienes la sociedad hoy no quiere ver. Es capaz de crear belleza en la fricción, en la brecha, en la carencia.

Por lo mismo, diseñar tiene que ser un ejercicio donde la investigación, el rigor y el compromiso social no se den por sentados: hay que intencionarlos y nutrirlos de manera constante a través del cruce con otras disciplinas.

¿Qué habilidades o miradas crees que son clave para las nuevas generaciones de diseñadores?

La capacidad de observar más allá de la superficie, de hacer preguntas, de explorar diversos mundos disciplinares con curiosidad y de crear desde la interdisciplina. Pero, sobre todo, la capacidad de situarse: entender desde dónde miran, qué historias los atraviesan y cómo eso puede transformarse en una propuesta con sentido.