Se trata de una de las vitrinas de moda y diseño más importantes del mundo.

La diseñadora y académica de la Facultad, Francisca Tornero, presentó su colección de alta costura Metamorfosis el pasado 25 de septiembre en Milán, como parte de la programación de Fashion Week Studio, en el marco de Milan Fashion Week. La presentación se realizó en la histórica Palazzina Appiani y marcó un hito en una trayectoria de más de quince años dedicada a la moda de autor, la experimentación textil y la docencia.
Compuesta por diez piezas, la colección aborda conceptos que han acompañado el trabajo de Tornero: transformación, resiliencia y regeneración. A través de siluetas escultóricas, técnicas artesanales y la exploración de materiales y texturas, la diseñadora propone una mirada al vestir como una forma de expresión y cambio.
Para la diseñadora, uno de los elementos más significativos de la propuesta fue la incorporación de modelos silver, una decisión con la que buscó ampliar las representaciones que habitualmente vemos en la industria y poner en valor la belleza, la identidad y la presencia en distintas etapas de la vida.
“Creo profundamente que internacionalizarse no significa dejar de mirar nuestro origen para parecernos a aquello que ocurre fuera. Al contrario, nuestra identidad, nuestros procesos, nuestros oficios y nuestra forma particular de observar el mundo pueden ser precisamente aquello que nos diferencie en un contexto global”, señala.


Llevar una colección desarrollada desde Chile hasta una pasarela internacional tuvo también un significado especial en su rol como docente. Para Tornero, la experiencia reafirma la importancia de construir una voz creativa propia y de perseverar en el desarrollo de una mirada personal, algo que busca transmitir a sus estudiantes.
Por eso, uno de los aspectos que más valora de esta experiencia es la posibilidad de compartirla con la comunidad UDD, más allá del resultado final. Los procesos creativos, las decisiones, los desafíos y el trabajo que hay detrás de una colección son parte de un aprendizaje que espera llevar al aula y poner en común con sus estudiantes.


“Más que llevar diez piezas de alta costura a Milán, siento que llevé conmigo una manera de entender el diseño desde Chile: desde el oficio, la identidad, la experimentación y la capacidad de transformarnos sin perder aquello que nos hace únicos”, destaca.