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¿ES EL DISEÑO INNOVACIÓN?

Enzo Anziani Columna de Enzo Anziani Ostornol, , Arquitecto y Master en Diseño Avanzado de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Con amplia experiencia profesional y docente, se ha especializado en procesos y modelos de diseño, manufactura digital (DfM) e innovación. Participó además del primer viaje docente UDD a la Stanford University d.School y del desarrollo de los primeros cursos de empatía para iCubo. Ha desarrollado proyectos y establecido relaciones comerciales, de arquitectura y diseño con distintas marcas nacionales e internacionales como Molteni&C, Danese Milano, DADA Cucine, L’Occitane, Rosen One y Quitral entre otras. Su trabajo ha sido publicado en diversos medios nacionales e internacionales y elegido primer lugar Dupont-Ambientes para diseño e innovación Corian.

Hace siete décadas, aparece mencionada por primera vez la idea de la innovación asociada a ciclos de “boom” y “depresión” económica, como solución a la necesidad permanente de dinamizar a partir del consumo y así mantener la generación de riqueza del modelo de desarrollo” (Schumpeter, J. A., 2013). Posteriormente la idea de innovación se ha convertido en un sinónimo de motor de crecimiento, productividad, emprendimiento y solución a la virtual crisis de consumo global (Porter, M. E., 2015).

Actualmente el concepto de innovación sustenta al de crecimiento de la economía. A través del Manual de Oslo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, define una innovación como “…la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores” (OECD/Eurostat., 2006).

Por desgracia, determina también que la relación del diseño con la innovación se enfoca en el desarrollo de productos, envasado o packaging y procesos de manufactura, restringiendo a la disciplina sólo a un componente de las actividades de investigación y desarrollo o I+D de una organización comercial. El diseño se posiciona entonces sólo en cuestiones técnicas y especialmente formales.

Es necesario precisar que los métodos de diseño como los comprendemos hoy, se remontan a principios de 1960 y han progresado hasta nuestros días sin mayores cambios sino las dificultades globales del tiempo en que se describen. El modelo de diseño de French (French, M. J., 2013), de Cooper (Cooper, A.,1995, Dubberly, H., 2001), de Alexander (Alexander, C., 2016), y especialmente del Design Council (Design Council. (n.d.)), describen en fases iterativas, procesos metodológicos desde la investigación y descubrimiento de las necesidades propias del usuario, un ser humano, hasta la implementación a través de diversas metodologías, que Tim Brown (Brown, T., & Katz, B., 2011), recoge en la frase “resolución de problemas complejos”. Esto nos lleva a validar el diseño como una disciplina de orientación sistémica, abierta y exploratoria, y especialmente trans-disciplinaria.

El diseño ha evolucionado y acogido las complejidades de nuestra sociedad, rompiendo el paradigma generalizado de la producción de objetos sólo estéticamente bellos, hacia el diseño de productos o servicios complejos. En la última década el diseño lidera el desarrollo de metodologías abiertas y flexibles integrándose en diversos dominios, como los servicios (Polaine, A., 2013) o la transición hacia una sociedad sustentable (Irwin, T., 2015), ejemplos que el diseño aborda de manera natural en su evolución junto al ser humano.

Teniendo presente lo anterior, en el diseño contemporáneo la creatividad y el enfoque a la innovación son implícitos; busca y se orienta a desarrollar soluciones nuevas que normalmente son radicales, o adaptar y mejorar soluciones existentes. Sin embargo, se ha ido desvanecido esta relación, fundamento y motivación de la disciplina, hacia una definición de “modelo de innovación” construida por otros actores, percibiéndose este como un modelo diferente.

El resultado metodológico se ve disociado y se percibe el diseño como un simple componente, relegado dentro del proceso en la cadena de valor.
A pesar de la confusa situación anterior, la metodología de diseño más transversal y difundida orientada a la innovación es el llamado Design Thinking, que en palabras de sus autores, “…es una aproximación para innovar centrada en el ser humano que, desde los instrumentos del diseño, integra las necesidades de las personas, las posibilidades de la tecnología, y los requerimientos para un negocio exitoso.” (Brown, T., 2011).

Consta de cinco etapas claramente identificadas, desde la investigación y recolección de información, la detección de necesidades con una aproximación cualitativo-etnográfica, hasta el prototipado, el testeo y la implementación de las soluciones.

Ilustración 01Fuente: Design Thinking (Brown, T., 2011)

Esta metodología que busca naturalmente la innovación, ha sido adaptada a necesidades generales y específicas en múltiples campos de acción, integrando fases complementarias en los extremos del proceso.
A diferencia de la mayoría de los modelos de innovación basados en métodos más bien lineales (Velasco, E., (2007), el diseño es iterativo, donde subyace el aprendizaje de los errores, respondiendo a necesidades descubiertas dentro de un proceso que involucra profundamente al usuario en cada una de las etapas.

Ilustración 02Fuente: Elaboración propia.

En el caso de los modelos de innovación que podemos encontrar en la literatura, en sus clasificaciones teóricas o aplicadas, son en efecto metodologías de diseño aplicado. Esto es esencial para comprender y evidenciar que el modelo de innovación es en sí mismo un modelo de diseño.
El desafío entonces es sostener y recuperar el espacio perdido frente al modelo de innovación, validando el diseño como la respuesta más adecuada a las necesidades de la sociedad desde las personas, y por el carácter trans-disciplinar que le permite abrazar colaborativamente el proceso de desarrollo e implementación de soluciones.
Es responsabilidad de los diseñadores aún estar relegados a cuestiones funcionales y pragmáticas, y no percibir el potencial futuro de un campo profesional decisivo en el desarrollo de las próximas generaciones. Más allá de los dominios culturales o artísticos, deberán tomar para si, desde el ser humano como ente social, una orientación empática y holística, desde el individuo a las organizaciones, desde los desafíos medio ambientales hasta la evolución de la tecnología, y por supuesto, internalizar la dimensión ético-humanista de la economía.


Referencias Bibliograficas

Alexander, C. (1964). Notes on the Synthesis of Form. (Harvard University Press, Ed.) (Vol. 5). Cambridge: Harvard University Press.

Brown, T., & Katz, B. (2011). Change by Design. (Blackwell Publishing, Ed.) (Vol. 28). Design and Culture. http://doi.org/10.1111/j.1540-5885.2011.00806.x

Cooper, A. (1995). About Face: The Essentials of User Interface Design. IDG Books.
Dubberly, H. (2001). Alan Cooper and the Goal Directed Design Process. AIGA Journal of Design for the Network Economy, 1(2), 1–15.

French, M. J. (2013). Conceptual Design for Engineers. (Design Council, Ed.). Londres: Springer Science & Business Media.

OECD/Eurostat. (2006). Oslo Manual: Guidelines for Collecting and Interpreting Technological Innovation Data (3rd ed.). (OCDE Publishing, Ed.) (p. 188).

Osorio, C., & Elola, A. (2010, November 1). Las Decisiones Críticas en Innovación. Harvard Business Review, 58–70.

Polaine, A., Løvlie, L., & Reason, B. (2013). Service Design: From Insight to Inspiration. Researchgate.Net

Porter, M. E. (1996). What Is Strategy?, (Harvard Business Review) 1–21.

Schumpeter, J. A. (2013). Capitalism, Socialism and Democracy. (Routledge, Ed.). Taylor & Francis.

Velasco, E., Zamanillo, I., & Gurutze, M. (2007). Evolución de los modelos sobre el proceso de innovación: Desde el modelo lineal hasta los sistemas de innovación. Researchgate.Net