La diseñadora UDD ha sido destacada por promover una visión estratégica de la inteligencia artificial, situando al diseño en el centro de los procesos de innovación y toma de decisiones.

Mary Buenaventura se ha consolidado como una voz relevante cuando se habla de diseño e inteligencia artificial. Su trabajo la ha posicionado como referente en la intersección entre tecnología e industrias creativas, impulsando una mirada donde la IA no sustituye el criterio humano, sino que lo vuelve más consciente y estratégico. En su rol académico, además, enseña sobre realidad virtual y aumentada, integrando innovación, pensamiento crítico y una preocupación constante por la sostenibilidad en los procesos creativos.
Recientemente fue entrevistada por Revista Nosotras, fundada por la periodista Camila Cruz –tras una invitación de Wilson Pais, Director de Ecosistemas Cloud y Digitales en Microsoft Latinoamérica, y Camila Orellana, Product Manager de Microsoft– para reflexionar sobre tecnología con propósito y el rol estratégico del diseño en el desarrollo tecnológico actual.
Desde su estudio, Design for AI Studio, Mary propone un cambio de paradigma: no utilizar la inteligencia artificial solo como herramienta, sino diseñar para ella como parte de un sistema creativo y productivo. A través del desarrollo del AI Creative Agentic System (AI-CAS), ha impulsado un modelo que integra dirección, criterio cultural y estructura algorítmica, reafirmando que en la era de los algoritmos el verdadero desafío no es producir más contenido, sino diseñar con sentido, intención y responsabilidad.
Conversamos con la diseñadora sobre este reconocimiento, el desarrollo de su modelo AI-CAS y el rol que tendrá el diseño en la construcción de futuros tecnológicos más conscientes.
¿Qué hay detrás del nombre Design for AI Studio y qué implicancias tiene diseñar para la inteligencia artificial?
El nombre Design for AI Studio expresa una posición metodológica: no trabajamos únicamente con inteligencia artificial como herramienta, sino que diseñamos para la inteligencia artificial como parte del sistema creativo y productivo.
Es el primer estudio en el mundo en abordar de manera sistemática la relación entre diseño y algoritmos mediante el desarrollo de un modelo propio: el AI Creative Agentic System (AI-CAS)™, un sistema operativo creativo que articula agentes, flujos de trabajo y criterios de dirección para integrar la IA en procesos empresariales, estratégicos y culturales.
Diseñar para la IA implica trabajar en la arquitectura de los procesos (la estructura de los datos, la definición de parámetros y la alineación de los resultados con objetivos organizacionales) más que en la producción aislada de piezas. Es una práctica de dirección y de construcción de sistemas.
En este sentido, Design for AI Studio no define una estética, sino un modelo operativo para la colaboración entre creatividad humana y sistemas algorítmicos. Diseñamos sistemas donde la IA tiene dirección.

Fuiste seleccionada por Microsoft para hablar de tecnología con propósito. ¿Qué significa para ti este reconocimiento y qué mensaje quisiste transmitir desde tu experiencia como diseñadora?
Es una validación muy significativa, no solo a nivel personal, sino también para posicionar el diseño como un campo estratégico dentro del desarrollo tecnológico. Que una empresa líder global como Microsoft reconozca esta línea de trabajo confirma que la integración entre creatividad, inteligencia artificial y propósito es hoy una conversación central y, además, sitúa a Latinoamérica en ese debate global.
Mi enfoque ha sido ubicar la inteligencia artificial dentro del campo cultural del diseño, desplazando la discusión desde la herramienta hacia la intención: no solo qué puede hacer la tecnología, sino con qué propósito se implementa y bajo qué criterios.
Desde esa perspectiva, el mensaje fue que diseñar con IA implica responsabilidad sobre los marcos que construimos, los datos que utilizamos y los efectos que producimos. En contextos algorítmicos, la dimensión ética y estratégica del diseño deja de ser complementaria y pasa a ser estructural.
Has dicho que “la inteligencia artificial no reemplaza la creatividad humana, la potencia”. ¿Dónde está hoy la diferencia más significativa para los diseñadores?
La diferencia radica en la capacidad humana de construir criterio, marco teórico y narrativa. La IA amplifica la producción y la exploración formal, pero no define sentido, contexto ni valor cultural. Para el diseño contemporáneo, esto implica un desplazamiento desde la ejecución hacia la dirección estratégica.
Hoy el diseñador o la diseñadora opera como articulador/a de sistemas: formula hipótesis, define parámetros, selecciona resultados y construye coherencia. La creatividad deja de medirse por la producción de formas y se mide por la capacidad de estructurar procesos con intención.
Estamos entrando en una etapa particularmente relevante para la disciplina. La integración de inteligencia artificial redefine los límites del diseño y abre una era en la que la capacidad de pensamiento crítico, dirección y construcción de marcos conceptuales será más importante que la destreza técnica. Es un momento de expansión del rol del diseño, no de reemplazo.
Fundaste Design for AI Studio para diseñar pensando en la IA. ¿Cómo se diseña para algoritmos sin perder sensibilidad humana?
Implica entender que la inteligencia artificial no sustituye el proceso creativo, sino que lo reconfigura. Diseñar para algoritmos supone trabajar en la estructura que sostiene la generación: cómo se definen los criterios, cómo se entrenan los sistemas, cómo se construyen los marcos desde los cuales el modelo interpreta la información.
En la práctica, significa pasar de diseñar únicamente resultados a diseñar condiciones. Se diseñan prompts como sistemas conceptuales, se diseñan datasets con intención cultural y se diseñan flujos de trabajo donde la automatización opera bajo dirección.
La sensibilidad humana no desaparece; se desplaza hacia la toma de decisiones. Está en la curaduría, en la edición, en la lectura crítica de lo que el sistema produce y en la capacidad de traducir eso en experiencias significativas.
Diseñar para la IA no es delegar creatividad, es asumir una nueva capa de responsabilidad sobre cómo se construyen los sistemas que hoy participan en la producción cultural.

En un escenario donde gran parte del contenido será generado por inteligencia artificial, ¿cuál crees que será el verdadero rol del diseñador?
En un entorno donde la producción de contenido será prácticamente ilimitada, el rol del diseñador no será generar más, sino decidir mejor. La abundancia tecnológica desplazará el valor hacia la capacidad de selección, dirección y construcción de sentido.
El diseñador pasará de ser productor de piezas a ser arquitecto de sistemas visuales y narrativos: alguien que define marcos, establece criterios y diseña procesos para asegurar coherencia dentro de ecosistemas cada vez más automatizados. En nuestro caso, esta lógica se estructura a través del AI-CAS, que organiza la relación entre dirección creativa y generación algorítmica.
Además, deberá comprender cómo funcionan los modelos, no para operar herramientas, sino para orientar su comportamiento. La diferencia no estará en quién genera más rápido, sino en quién construye estructuras más sólidas y culturalmente pertinentes.
En este escenario, el diseño se consolida como una disciplina de dirección intelectual y estratégica. La creatividad no desaparece; evoluciona hacia una forma más consciente, sistémica y crítica.
Hablas de la importancia de una mirada femenina en el desarrollo tecnológico. ¿Qué cambia cuando las mujeres están al centro de estos procesos?
Cambia la forma en que se formulan los problemas y, por lo tanto, las soluciones que se diseñan. En inteligencia artificial esto es muy evidente: por ejemplo, cuando los equipos que construyen datasets son diversos, se detectan prejuicios que de otra manera pasan desapercibidos, como la representación limitada de ciertos cuerpos, edades o contextos culturales en los sistemas visuales.
También se ve en la definición de productos. Equipos con liderazgo femenino tienden a considerar variables de uso, contexto y experiencia que no siempre estaban en el centro, lo que mejora la pertinencia de las soluciones.
Desde mi práctica, trabajando con empresas que integran IA en procesos creativos, he visto que cuando hay mujeres en la dirección de los proyectos cambia la conversación: se incorporan preguntas sobre impacto, lenguaje, representación y uso real de la tecnología, no solo sobre eficiencia. Cuando las mujeres participan en la construcción de los criterios, la tecnología se vuelve más completa y más conectada con la realidad.
¿Cómo imaginas el futuro de la creatividad y qué habilidades deberían desarrollar hoy las nuevas generaciones para crear con propósito en la era de los algoritmos?
El futuro de la creatividad será híbrido e interdisciplinar. Las herramientas van a poder generar contenido en segundos, por lo que el valor ya no estará en la producción manual, sino en la capacidad de pensar, dirigir y conectar sistemas.
Las habilidades más relevantes serán cognitivas y críticas: pensamiento sistémico, cultura visual, comprensión básica de cómo funcionan los modelos de IA, alfabetización en datos y, sobre todo, capacidad de curaduría. En un escenario de sobreabundancia, saber seleccionar, editar y construir coherencia será más importante que saber generar.
Desde Design for AI Studio asumimos un rol educativo activo formando a profesionales y estudiantes para integrar la inteligencia artificial de manera estratégica, como parte de un sistema creativo con dirección y no como una herramienta aislada.
Crear con propósito en la era de los algoritmos implica entender que la tecnología amplifica los procesos, pero el sentido sigue siendo una decisión humana. Por eso el rol educativo es central en Design for AI Studio.